In Blog We Trust, el Blog de Diego Mendiburu


La mejor funda para netbook en el mundo
Julio 9, 2009, 2:41 pm
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Les dejo una imagen de la funda de control de NES que mi novia Lilian me regaló este 5 de Julio cuando cumplimos un año.

NES netbook sleeve

NES netbook sleeve

Pueden ver un par más en Flickr



Frase de antología
Junio 21, 2008, 1:28 pm
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Frase de antología

“Como entramos al estudio de grabación con zapatos con suela de goma, le entró estática a la consola y se borró la grabación”

Subdirector de información justificando el trabajo de un productor profesional de radio



Somos emo
Junio 3, 2008, 12:41 am
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Somos Emo

Este blog no se va a morir. No permitiré que mi desidia, mi falta de tiempo, o mi predilección por jugar Wii en lugar de escribir haga que este espacio quede abandonado. He decidido poner aquí la mayoría de los textos de mi autoría que sean publicados en emeequis, para mantener el blog actualizado y así permitir que quienes se hayan perdido un número de la revista puedan leer algo de mi trabajo, esperando sus comentarios y reacciones.

Y qué mejor forma de iniciar dicha fórmula que reproduciendo un texto que me valió muchos comentarios positivos. Gracias a él, Pepe Cárdenas me entrevisto en su programa radiofónico. Y hasta en La Jornada de Oriente escribieron sobre mi texto, calificando su comienzo como “elocuente” (¡órales!).

Los dejo entonces con mi reportaje sobre los emo, Yo sufro, tú sufres, nosotros sufrimos: somos emo, con la ventaja de ser más largo que el publicado en la revista pero, eso si, sin corrección de estilo, así que están prevenidos.

Yo sufro, tú sufres, nosotros sufrimos: somos emo

“¿Tú has sufrido?”, me pregunta Rodrigo, convirtiéndome de pronto en el entrevistado.

“No me puedo quejar, creo que no he tenido una vida especialmente dolorosa”, le respondo.

Sin disimular una cara de asco, y haciéndome sentir tremendamente ñoño, emite un sonido parecido a un gruñido y dice:

“Ay… sólo te contesto porque eres reportero, y yo quiero estudiar periodismo…”

Él, me platica, sí sufre, y mucho. Sufre por amor, por su familia, porque nadie lo comprende. Sufre lo que todos los adolescentes sufren. Pero Rodrigo es diferente. Es más sensible, porque tiene las emociones a flor de piel. Y como él, muchos otros chavos dicen sentir lo mismo. Así que comparten gustos musicales, puntos de reunión y formas de vestir. Se identifican entre ellos y se buscan, se quieren. Sólo ellos pueden comprenderse. Ellos son emos, y ser emo está de moda.

La Glorieta de Insurgentes está a reventar. Ahí se juntan y conviven por igual gays, skatos y emos.

Rodrigo tiene 16 años. Viste todo de negro. Tiene el pelo lacio y de una profunda oscuridad, con un fleco que le cubre casi toda la frente. No está sólo. Lo acompaña Dorian, de 17. Ella viste una blusa de franjas horizontales negras y rosas. Tiene una raya roja delineada en el parpado inferior de cada ojo. Su cabello, que también le cubre casi la mitad del rostro, luce unas extravagantes puntas de color morado. Y tiene los ojos vidriosos. Su voz se quiebra al hablar, pero no está alterada, no tiene el maquillaje corrido. Simplemente está triste. “¡Todo mundo está deprimido!”, me dice, segura de que no es la única que se siente así. “Es que nos tratan como distintos, pero nosotros somos gente como tú y como el que pasa, nos discriminan por ser diferentes pero en realidad no lo somos, somos como cualquiera, solo que pensamos diferente”. Ambos se identifican como emos, un fenómeno mundial de creciente popularidad entre los jóvenes y que llegó a nuestro país impulsado por la influencia de medios masivos como los canales de televisión de videos musicales y la Internet.

El emo: producto importado y mexicanizado

“¿Por qué los rechazan los Punks y los Darks?”

“Piensan que la ideología es pendeja”

Muchos confunden el emo con el punk, pero en realidad es su hijo bastardo. De hecho, muchas otras tribus urbanas, como los propios punks, darks, y los skin heads, los detestan. Ellos piensan por lo regular que el emo no es una corriente original, sino una mezcla de muchas otras subculturas, que además retoma ciertos elementos estéticos de las demás, como el vestir todo de negro de los darks, aplicarse maquillaje como los góticos, o usar estoperoles y teñirse el pelo, como los punks.

El emo, antes que una moda o una forma muy azotada de ver la vida, es un género musical. “El emo viene del Emotional Hardcore, una forma de punk que surge a principios de los ochentas en Washington D.C. y en vez de hablar de cuestiones políticas o sociales, que eran los temas recurrentes de los punks de esa época, habla de problemas personales” , comenta Rulo, locutor y programador de Reactor 105.7 FM. Conforme el género fue evolucionando, las letras comenzaron a ser más introspectivas e intensas. “En México tienen éxito las cosas que son fáciles de replicar” piensa Rulo. “El emo es fácil de replicar. Agarras dos, tres ingredientes y ya estás. Y nos gusta la música azotada. México es débil ante la música azotada. En esos dos factores está su arraigo”.

Así, bandas de la escena local de Washington D.C, como Rites of Spring, Embrace y Fugazi, empezaron a tocar canciones que ya no eran tanto de protesta (sello característico del llamado punk hardcore), sino que más bien hablaban sobre emociones intensas, acuñando un nuevo estilo que comenzaría a llamarse emotional hardcore (o emo-core). Ya en los noventas el estilo comenzó a perder fuerza; sin embargo, sobre todo en California, algunas bandas comenzaron a combinar los ritmos propios de emotional harcore con ritmos del rock pop de aquella época. Las canciones se volvieron menos agresivas en cuanto a su música, pero las letras seguían siendo íntimas e intensas. Ese estilo es que se reconoce en la actualidad como emo a secas.

Sin embargo, dada la creciente popularidad de este estilo musical, muchas bandas comenzaron a ser catalogadas como emo, aun cuando no eran más que productos de las grandes compañías disqueras que vieron en el éxito del emo un negocio redondo. Aunque el tema despierta polémica entre los fanáticos, algunas de las bandas que son actualmente consideradas dentro de este género son AFI, Coheed and Cambria, Death Cab for Cutie, Bright Eyes, My Chemical Romance, The Used, Fall Out Boy, Panic! at the Disco y Something Corporate.

En realidad, el emo no se caracteriza tanto por ser un estilo que siga ciertos patrones melódicos en específico, sino por hablar siempre de problemas emocionales intensos, como angustia, zozobra, tristeza y desilusión, generalmente derivados de relaciones amorosas muy pasionales.

Últimamente los emos tienen especial predilección por el screamo, un estilo que combina letras sufridas con ritmos rápidos y estridentes, donde, como su nombre sugiere, sobresalen los gritos de los vocalistas.

Aunque claro, hay otro elemento característico de los emos que los hace fácilmente reconocibles, además del grado de identificación que puedan sentir con las letras de las canciones que tanto gozan (o sufren). Es, sin duda, su mayor estereotipo y, a la vez, el elemento que todos comparten en común, el que los vincula y les transmite la certeza de estar frente a otra persona que vive con la misma intensidad las emociones: la apariencia.

Si así me siento, así me visto

“¿Qué opinan tus papás de que se vistan así?”

(largo -y sufrido- suspiro) “Pues de que nos vistamos así equis, porque es una moda, pero de que pensemos así la verdad es que no nos comprenden, por eso necesitamos juntarnos con alguien igual a nosotros”, responde Dorian.

“Mis papás dicen que soy homosexual, que de seguro me voy a prostituir”, agrega Rodrigo.

En Los Estados Unidos, decir emo a secas es referirse por lo general al género musical, mientras que quienes se identifican con esa música y visten acorde a la estética que se ha establecido como propia del movimiento se les conoce como emo kids. Debido a que la apariencia un tanto andrógina del emo (que, según Rodrigo, tiene como función “demostrar nuestra depresión”) se ha vuelto tan popular, cientos de bandas, impulsadas por grandes compañías disqueras, han tomado prestada la estética del maquillaje y la vestimenta, convirtiéndose en grandes éxitos comerciales. Esto ha provocado que el emo no sea considerado, a diferencia de los punks y los darks, como un movimiento que vaya verdaderamente contra la corriente. Muchos lo consideran ya parte del mainstream, lo que provoca el desprecio de los punks, que ven en el emo una suerte de copia prostituida de sus ideales y estilos originales.

Entre los emos, aquellas bandas o chavos que tratan de replicar el estilo pero sin conocer con profundidad sus orígenes y líneas de pensamiento son llamados posers, porque se dice que sólo guardan una pose y no un compromiso real con el movimiento. Así, lo elemental para ser emo es compartir “las mismas emociones, las mismas depresiones”, me explica Rodrigo.

“Lo importante del emo es la libertad: la libertad de ser como eres, sin que nadie te joda y te ande diciendo que ya rompiste una regla, o que te estás comportando de una forma indebida. Entre los darks, hippies y punks, tienes que ser muy cuadrado y no salirte de las reglas. En el emo, eres lo que quieres ser, te guste lo que te guste; la onda es que seas auténtico, libre”, me explica Heidi. Ella también es emo. Primero me dice que tiene 19 años; luego, sin querer, admite tener 24.

Heidi está vestida con una playera negra repleta de corazones por todos lados. Sus tenis son negros y rosas. Un pequeño moño morado sostiene su abundante fleco. Tiene dos piercings en la boca. Para ella, “ser emo es un estilo de vida como muchos otros -no sé si pasajero o no, como muchos dicen, que porque no tiene historia como otros movimientos- pero como los demás, puedes decir que eres y verte como emo, pero no serlo. Generalmente se trata de estar triste, pero no es que quieras estar triste, sino que es involuntario. Es un estilo de vida: si tu te sientes emo, lo eres”.

¿Por qué tanto énfasis en estar deprimido? Rodrigo tiene una muy particular forma de explicármelo: “Por los amores, por la familia… tú sabes que en esta sociedad la base es la familia, y está mal, porque la sociedad está mal, está mal desde el gobierno, está mal desde la familia… pueden decir que existe desde hace siglos y siglos, pero es una pendejada, la familia no te entiende, que porque estás en la adolescencia, que estás en puras pendejadas, por eso no te entienden”.

“¿Se enojan sus papás con ustedes por ser emos?”

“Ellos a veces no captan que también fueron jóvenes”,

“Mi mamá quiere que me junte en Satélite, que me vista como niña fresa, toda rosita, y no, la verdad no es nuestra onda” responde, cabizbaja, Dorian.

Si ellos me lastiman, yo me lastimo también

“Es inevitable cortarte, para mí es inevitable” se confiesa Heidi.

“¿Por qué te cortas?

“No sé, a veces se siente bien, física y emocionalmente”.

“¿Qué emociones te impulsan a cortarte?

“Enojos, alegrías, tristeza… a veces porque las cosas no salen como quieres… siempre he considerado que los emos somos como niños caprichosos, y cuando no nos sale algo nos ponemos nenas”.

Existe el mito de que los emos son tan depresivos que muchos terminan suicidándose. Es cierto que constantemente plantean la posibilidad de quitarse la vida para escapar del sufrimiento que viven, pero lo hacen no tanto por tener verdaderas intenciones de morir sino para ejemplificar y darle un mayor dramatismo a las emociones que dicen sentir.

Lo que sí es que hay emos se autoflagelan (por lo general, cortadas en los brazos realizadas con pequeñas navajas), como una muestra de fuerza y resistencia ante el sufrimiento y tristeza que inunda el mundo, y para reflejar las emociones reprimidas que sienten en su interior. “Muchos usamos el dolor físico para enfrentar el dolor interno”. Si son un ejemplo de fortaleza al resistir tanto sufrimiento emocional, son aún más fuertes si resisten también el dolor físico de herirse a sí mismos.

“De dónde viene esta costumbre de cortarse?

“No sé, yo creo que es ya un pedo psicológico”.

“Con qué te cortas?”

“Como estudié por un tiempo diseño, con cutters, estilógrafos…”

“¿En qué parte del cuerpo te cortas?”

“En las manos… donde no se vea, porque las jefas se ponen punks”, confiesa Heidi.

El emo es un movimiento especialmente popular en la adolescencia, como ellos mismos admiten “Es raro ver emos de más de veinticinco” dicen. “El emo tiene arraigo en la adolescencia por que captura un sentimiento, más que de depresión, de incomprensión. Captura muy bien la inconformidad y la inadaptación adolescente. Y lo dramatizan más. Por eso es emo, porque se va a la parte más emocional”, concluye Rulo.

tristeza@soyemo.com

“Internet es la comunicación del emo… quien no tiene myspace está en otro planeta”.

No se puede entender el emo sin la Internet. Es gracias a ella que el movimiento ha tenido una penetración tan rápida en tantos países. Si se busca en la red, se encontrarán miles de páginas que hablan sobre el emo; algunas lo explican, muchas otras lo critican y se mofan.

Si se es emo, la Internet es la primera -y más importante- vía de contacto. Para los emos son esenciales las redes sociales, sitios de Internet en donde se crea un perfil con nuestra información básica, fotografías, gustos y preferencias, para contactar amigos del pasado o descubrir nuevas personas. Ahí intercambian también información sobre fiestas o conciertos, y a veces publican poemas que obviamente hablan sobre tristeza, dolor y, en ocasiones, sobre la muerte y el suicidio.

Una de las redes sociales más populares del momento es myspace.com: “En lugar de pedirle a un emo su teléfono, le pides su myspace, que no sólo se usa para enviar mensajitos, sino para ver sus fotos, qué clase de amigos tiene, qué bandas le gustan”, me revela Heidi.

“Tu puedes conocer a alguien en Los Sillones y mamasearte con él, pero el myspace es lo que sigue de eso”.

“¿Los Sillones? ¿Mamaseo? ¿Qué es eso?”.

Sufrir no significa dejar de gozar

-“¿Por qué se reúnen aquí, por qué en la Glorieta de Insurgentes?” Les pregunto a Dorian y a Rodrigo.

- “Porque aquí están Los Sillones”.

- “¿Qué son “Los sillones?”

- “Un lugar… no, mejor no te digo, qué tal si hablas…”

- “Dime, por favor…”

- “Hay un lugar aquí en donde nos juntamos a mamasear…”

- “¿Mamasear?” (me siento como un verdadero anciano)

- “Mamasear es un beso y ya…”

Técnicamente, es más que eso. En Los Sillones, se me explica, es bienvenida cualquier persona, pero “Ahí hay puros emos iguales a nosotros, con las mismas creencias y depresiones”, dice Dorian. Y en Los Sillones, por lo tanto, no hay ni prejuicios ni discriminación. Así le llaman a un pequeño antrillo que se encuentra apenas a unos metros de la Glorieta, sobre Insurgentes, en el segundo piso de una tienda que les vende todo tipo de ropa y accesorios pensados especialmente para ellos.

El lugar es un cuartucho con un par de mesas, iluminado apenas con cuatro focos de luz neón negra, y donde figuran tres sillones, totalmente raídos, cubiertos con sábanas y plásticos. Además de los sillones, hay un par de colchonetitas, también cubiertas de plástico, donde los chavos se echan, recargándose en la pared, para platicar, tomarse una chela, o mejor aún, mamasear. El proceso, es simple: lo usual es que alguien se aproxime a ti y pregunte “¿Mamaseas?”. Si la respuesta es positiva, vendrá un segundo cuestionamiento: “¿Con hombre o con mujer?”, dado que ahí todo mundo es aceptado y respetado (¡y cachondeado!), sin importar preferencia sexual. De llegar, digamos, a un mutuo acuerdo, comenzará el mamaseo, que sí, va desde un beso, hasta lo que en mis tiempos se le llamaba faje.

Cuando empiezo a entenderlo todo, Heidi introduce un nuevo término: “En éste y otros antros, como el Doberman, que está en Aragón, y el Piraña, que está por la Roma, además de mamasear se sexea”.

“¿Cuál es la diferencia entre mamasear y sexear?

Mamasear es tocarse, fajar, y sexear es ya tener relaciones sexuales”.

“A ti te a tocado ver mucho sexeo?

“Nunca me ha tocado ver sexeo, pero sí me ha tocado ver besos entre mucha gente”.

Es inevitable darse cuenta que los chavos entran y salen de los baños de Los Sillones. ¿Van a drogarse? ¿Van a sexear? ¿Son incontinentes? No: son vanidosos. Entran a los baños a arreglarse su preciadísimo fleco, su mayor orgullo, el mejor instrumento para el ligue. “El cabello se vuelve una obsesión: entre más greñudo, más sensual. Es como el glamour, porque te quieres ver rockero, excéntrico, pero no te quieres ver mal, o sucio. Muchos roqueros y metaleros no quieren a los emos porque quieren verse bien, maquillarse… hay muchos emo metrosexuales”, según Heidi.

La entrada a Los Sillonjes está prohibida sólo a punks y skin heads, debido a su agresividad y repulsión hacia los emos (han llegado a meterse por fuerza al lugar y comenzado a cortar flecos).

-“¿Y ustedes buscan el amor en estos lugares?”, pregunto intrigado.

-“Bueno, lo buscamos pero… no lo encontramos. Aquí encontramos nada más mamaseo y cosas frías”, sentencia Rodrigo.

Anatomía del emo:

Los emos, para externar su depresión y reconocerse entre sí, han adoptado una apariencia particular que, irónicamente, se ha convertido ya en un estereotipo. Si conoces a alguien que reúna tres o más de las características que a continuación se detallan, no dudes de que se trata de un emo (o, Dios nos libre, un poser):

Cabello: Siempre negro, por lo general lacio.

Fleco: Grande, de preferencia que cubra la frente o inclusive todo un ojo.

Maquillaje: Se resalta el contorno de los ojos, por lo regular con delineador rojo.

Playeras: Predomina el negro, aunque se combina con tonos pasteles, como rosa y morado.

Pantalones: Negros, entubados o muy ajustados.

Accesorios: Hebillas grandes, cinturones con estoperoles, piercings.

Zapatos: Tenis tipo Converse o Vans.



Ocurrió así:
Marzo 23, 2008, 12:59 am
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Ocurrió así:

Neófito tecnológico: -“¡Me compré una computadora de doble bulbo!”-

Asombrado, traté de comprender cómo es que una tecnología tan antigua puede acoplarse a los más recientes modelos de computadoras personales. Quizá en la tarjeta de audio, para mejorar el sonido, porque la compañía Aopen lanzó alguna vez…

De pronto, alguien apunta -“¿Qué no será de doble núcleo?”-

-“¡Ah! ¡Neta! ¡Eso!”- responde el neófito.

Yo, en consecuencia, huí del lugar.

 

 



No pus sí…
Marzo 1, 2008, 5:57 pm
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Un árbol se cayó el jueves justo al lado de la redacción de eme-equis. Un bello eucalipto de más de 40 años murió y fue destazado en unas cuantas horas.

imagen016.jpg

Nunca olvidaré las hermosas palabras de un emérito oficial de policía cuando reportaba el incidente a través de su radio:

 “Sí, reporto la caída de un árbol de un diámetro de unos como 12 metros”. ¡A

 huevo! 

 

 



¡Yo sí leo eme-equis!
Febrero 10, 2008, 1:46 am
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¡Yo sí leo eme-equis!

¿Quién lee eme-equis? Pero no exijamos tanto, ¿quién siquiera la conoce?

Por supuesto que desde que me integré como reportero a esa publicación he podido presumirles a mis amigos de la Universidad, todos egresados también de la carrera de comunicación, que trabajo ahí. ¿Cuántos habían oído hablar de ella? Un par, a lo más. He entrevistado en este poco tiempo a funcionarios, investigadores sociales, artistas, científicos, actores, y gente de a pie, y muy pocos han confesado conocer la revista. Así que la siguiente anécdota sorprende, si no es que indigna:

Un martes a medio día salgo de mi casa. Estoy elaborando un reportaje sobre desechos electrónicos, por lo que en cuanto diviso el camión de la basura no dudo en aproximármele. Hay 4 trabajadores de limpia que, sumergidos en una alberca de desperdicios, recogen, separan y compactan la basura. Uno, no por casualidad sino porque es el jefe, es quien responde con gusto y prontitud mis preguntas.

-¡Buenas tardes, soy reportero! (¿para qué les digo el medio? seguro nomás ven TV Azteca). Estoy haciendo un reportaje sobre basura electrónica. Me podrían ayudar respondiéndome unas preguntitas?

-¡Sí, como no! ¿De qué medio eres? (no se si utilizó la palabra medio, pero dada la anécdota, no me sorprendería ya)

-De una revista…. (¡Ja! seguro estos nomás leen TV Notas…)

-¿Cuál?

-(pus ya les digo…) eme-equis…

-¡Ah! ¡muy buena revista eh!

-(¡Ah chinga!) ¿La conocen?

-¡Claro, me gusta mucho! ¡Nosotros conocemos todas las revistas!

-¿Por qué? (pregunto, bien güey yo)

-Pues porque la gente tira las revistas, y nosotros aquí las leemos todas. ¡Qué buenos reportajes tiene su revista!

A pus sí. Qué pendejo soy. Así que hay que admitirlo, nuestros basureros, los imprescindibles trabajadores de limpia, tienen un mayor conocimiento sobre medios (y por lo tanto, probablemente de política, economía y cultura) que nuestros flamantes egresados de comunicación.

Hagamos pues una pequeña tabla con los resultados hasta ahora expuestos, detallando quién la conoce y quien no:

 

NO CONOCEN EME-EQUIS SÍ CONOCEN EME-EQUIS
Funcionarios locales y federales Trabajadores de limpia
Científicos  
Investigadores Sociales  
Actores y artistas  
Licenciados en comunicación  

¡Increíble, pero cierto! Me pregunto si leerán también Letras Libres y Arqueología Mexicana

 



El misterio de los círculos rojos en la Ciudad de México
Enero 16, 2008, 3:10 pm
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emeequis # 102

Les recomiendo ampliamente (y sin afán de auto promoverme, yo no acostumbro hacer eso) el número más reciente de la revista emeequis. En él encontrarán artículos muy completos sobre la apertura a las importaciones de maíz de Estados Unidos, los precandidatos a la presidencia de ese país, y la salida de Carmen Aristegui de la cadena W radio.

¡Ah! Y casualmente también hay un muy divertido reportaje de un cabrón que se llama Diego Mendiburu. Trata sobre esos misteriosos círculos rojos que están apareciendo en muchos cruceros de la Ciudad de México. A continuación, reproduzco el texto ampliado:

El misterio de los círculos rojos en la Ciudad de México

Aparecen de un día para otro, sin aviso. Surgen como por arte de magia frente a nuestras casas, en la escuela de nuestros hijos o en el trabajo. Son la versión chilanga de los sobrenaturales círculos de trigo británicos. Aunque transforman el paisaje urbano, pocos saben para qué sirven. Sin embargo, cada vez hay más, y llegaron para quedarse.

Son los misteriosos círculos rojos de la ciudad de México, que están en los cruceros de las avenidas más importantes y transitadas. ¿Quién los pinta? ¿Para que son? ¿Por qué esos cruces? Los capitalinos han creado sus propias respuestas a estas preguntas, ya que la verdad la conocen muy pocos…

Teorías, teorías…

Los círculos, pintados con rojo y complementados con boyas (topecitos amarillos), se ubican en muchos sitios de la ciudad, siempre en avenidas altamente transitadas. Aparecieron por primera vez en el cruce de Chapultepec con Sonora, y de ahí se fueron reproduciendo. No hay información oficial sobre ellos en ninguna página electrónica, ni está disponible una lista pública que detalle todos los cruceros en donde se colocarán los círculos. Por lo tanto, no sorprenden frases como: “Yo los he visto pero no sé para que sirven” o “Algo oí en la radio, pero a final de cuentas no supe para qué eran”.

Don Abel Ortega, conductor de microbús que recorre desde hace varios años la ruta 50, que va del metro General Anaya a Mixquic, es candorosamente sincero. Cuando se le pregunta qué opina sobre los misteriosos círculos rojos contesta “¿Cuáles?”. Así que se le señala rápidamente el círculo rojo que está justo frente a él, apenas unos cinco metros delante de su vieja unidad, en el cruce de Canal de Miramontes y Cerro de Jesús. “¡Nunca lo había visto!” responde, a pesar de circular por ahí docenas de veces al día. “Yo creo que los pusieron recientemente”. Ya habiéndolos identificado, lanza su hipótesis: “¡Pienso que son unos adornos para embellecer la avenida! La verdad se ven bien bonitos. Y pues es algo bueno que está pasando, poner algunos arreglitos en la ciudad, ya que le dan una vista diferente”. Pero no, no son adornos, para desgracia de don Abel.

“Han de ser para los helicópteros, ¿no?” supone Jorge Flores, quien conduce una ambulancia del ISSSTE por ese mismo cruce. La respuesta preocupa, pues tratándose de una persona que atiende emergencias, quizá un día solicite que un helicóptero aterrice de improviso en pleno Eje Central para atender un accidente. “El problema es que aquí hay muchos cables” admite. Y tiene razón: el lugar está repleto de postes y torres eléctricas que harían imposible un aterrizaje.

Antonio García, empleado del DF quien poda un camellón con una desbrozadora a unos cuantos metros del círculo, tiene otra opinión: “según yo son como topes, como vibradores”. Pero hay un detalle: si su función es que los autos disminuyan la velocidad, ¿Por qué están a la mitad de un cruce? ¿Por qué no mejor poner un tope común y corriente?

Garo Durán, en su calidad de artista visual, no tiene para sufragarse un vehículo propio, así que está habituado al transporte público y a ser copiloto en coches ajenos: “El otro día iba con mi novia y vimos uno. Como ella nunca los había visto, yo le dije los habían puesto los de protección civil”.

“Algunos círculos tienen topecitos, pero otros nada más están pintados, como el que está en el cruce de Eje Central y Manuel González” menciona. Pero Garo reconoce que su teoría tiene algunas debilidades: “Yo creía que eran puntos de reunión de protección civil, para cuando hay un sismo o algo así. En caso de emergencia, todo el tráfico se detiene y la gente se va a esos círculos, aunque después estuve pensando que sería muy peligroso, porque como toda la gente se va a querer salvar se meterían a los círculos y provocarían un caos, así que ahora ya no sé qué pensar”. Por lo pronto, puntos de reunión de protección civil no pueden ser, a menos de que sean especiales para gente con tendencias suicidas.

“Yo no he escuchado a nadie que diga: son para esto, todo mundo cree y escuchó en un lugar que a lo mejor puede ser… todo es como un rumor gigante”. Dice Oriana López, quién diario atraviesa la ciudad de punta a punta debido a sus múltiples obligaciones como asistente de producción. Así que, inflamada de sospechosismo, lanza su hipótesis: “A mi me dijeron que servían para denotar cruces de alto riesgo o donde había muchos choques, pero yo no creo en lo más mínimo que sirva para eso. Es muy raro, hay cruces que no son tan peligrosos, hay un cruce sobre Izazaga que no es tan peligroso, así que creo que es una conspiración del gobierno para cuando el pueblo se levante en armas, en esos puntos se reunirá el ejército en caso de rebelión… el presidente está muerto de miedo”.

Otro complot, nada más ni nada menos, según Oriana, quien no es la única que lo cree así. “Mi papá y mis hermanas comparten la teoría”, dice. Y cuando se le pregunta qué hace cuando pasa por uno de ellos, responde contundente: “volteo a ver si hay una universidad o alguna instalación que pueda ser atacada por el ejército”.

Verdad sin glamour

Por fortuna, sí existe alguien que sabe toda la verdad sobre estos círculos. Después de todo, la idea salió de su oficina. Es Alfredo Hernández, director de Tránsito de la Secretaría de Seguridad Pública del DF, quien deja en claro para qué sirven y por qué aparecen en ciertas avenidas: “Concentramos toda la información de las agencias del Ministerio Público, de la Cruz Roja, del ERUM, y de todos los hospitales que atienden urgencias médicas derivadas de accidentes automovilísticos; nos dimos cuenta que existen ciertas intersecciones, en este caso 120, donde ocurren el mayor número de accidentes, ya sean colisiones, atropellamientos, choques múltiples… la idea es señalar las intersecciones y, a través de las vialetas (pequeños topes que reflejan la luz) que se instalan antes de llegar al cruce, llamar la atención de conductor hacia el camino, porque va a llegar a un lugar donde de manera recurrente existen accidentes de tránsito”.

Si usted tiene automóvil, Hernández explica que lo debe hacer al llegar a uno de estos puntos es “respetar la velocidad, y estar alerta con los cincos sentidos”. Si sólo pone en alerta cuatro, ya se lo llevó el tren.

Ahora que si usted no tiene auto, ni se le vaya a ocurrir plantarse en medio de estos círculos, por más tentadora que sea la idea. Lo que debe de hacer es “buscar el camino señalizado para cruzar de un punto a otro”. O sea, rodear el círculo. “A veces se nos hace difícil hacer tres movimientos en tres bocacalles, pero es el camino más seguro, porque el paso peatonal que estamos eliminando en algunos casos es porque hay una vuelta continua o el tránsito viene de frente, y es ahí donde hay más personas atropelladas”, expone Hernández.

El problema es que muy pocos saben para qué sirven los círculos. “Yo sí sé para qué sirven, pero la mayor parte de la gente ni idea tiene, debería haber una campaña de información de parte de las autoridades, es su obligación” piensa Víctor Manrique, taxista. Según reconoció el director de Tránsito, no existe una campaña específicamente para eso, debido a que “ya se dio a conocer, si leemos los periódicos de hace unos meses, se difundió”. Sí usted almacena en su desván todos los periódicos del año pasado, ¡felicidades! Busque en los números de agosto para enterarse qué onda con los círculos. Si no, “todos los miércoles en todas esas intersecciones hay grupos del gobierno de la ciudad donde se le explica al peatón cuál es la intención de los círculos y decirles cuál es el cruce más seguro, y a los conductores invitarlos a que respeten las zonas peatonales y a que utilicen su cinturón de seguridad”, según Hernández.

Por desgracia, los primeros en ignorar la función de los círculos son los propios policías. A tan sólo unos cientos de metros del círculo ubicado en el cruce de Miramontes y Cerro de Jesús, un oficial de tránsito admite no saber cuál es su propósito: “¿Qué cree?, que no tengo conocimiento, yo solo tengo conocimiento de mi crucero, si no con mucho gusto le contesto”. Al preguntársele a Hernández si todos los agentes están enterados del programa, aclara: “Sí, por supuesto, pero es como la escuela, tú vas y le preguntas a cualquier alumno y te va a decir que lo vio en el pizarrón, pero si sales ahorita y le preguntas a cualquiera, tal vez no te puedan responder todos, aunque todos tienen conocimiento”. El director de tránsito espera medir el éxito del programa al cabo de doce meses, aunque afirma que “efectivamente la tendencia (de accidentes) va hacia abajo”.

¡Quien diría! Los misteriosos círculos no son más que novedosas señales de tránsito. En este caso, la verdad resultó mucho más aburrida que la ficción. Pero si alguien le pregunta para qué sirven, permítase confundirlos con alguna de las teorías aquí expuestas, aunque quizá existan tantas como habitantes de la ciudad hay. Nosotros creemos firmemente que, en realidad, los círculos rojos delimitan zonas de aterrizaje para una invasión marciana. Y si no, al tiempo.

PS: Si quieren saber con mayor detalle dónde se encuentran cada uno de los 120 círculos, aquí hay dos listas –que no encontrarán en ningún otro lado- que detallan los cruces donde han sido y serán instalados: Lista 1, Lista 2. Espero sea útil.



Windows: eres inolvidable
Enero 7, 2008, 1:55 am
Archivado en: Tecnología

Windows: eres inolvidable

Después de probar Windows Vista, la más reciente versión del sistema operativo de Microsoft, no me queda duda: mi próxima computadora tendrá como sistema operativo primario Ubuntu Linux o Mac OS X. Si ustedes se preguntan por qué… es que no han usado una computadora en su vida. Por lo pronto, los dejo con una foto para el recuerdo.

¿Cuánto puede legar a tardar Windows 98 en copiar un archivo? Con la barra de progreso completa, ¡la friolera de 7, 158, 278 minutos!

Foto cortesía de Garo Durán.



El regreso del caballero nocturno
Diciembre 27, 2007, 12:48 am
Archivado en: Medios de Comunicación, Personal

El regreso del caballero nocturno

“No es lo que somos por dentro, sino lo que hacemos, lo que nos define”, dije con aplomo y absoluta seguridad, mientras todos los presentes en ese auditorio semivacío de la UAM Xochimilco postraban su mirada sobre mí, al mismo tiempo que yo trataba de descifrar sus rostros para saber si alguien caía en cuenta de lo que acababa de escupir. En cuanto terminé la frase, de reojo observé como Oriana, mi compañera de exposición, azotaba su cabeza contra su laptop, medianamente indignada. Ella sí había captado. Las profesoras, maestras y doctoras que estaban como jurado en nuestro examen profesional, no. Y no es que las quiera tachar de ignorantes, pero sigo sin comprender como no recordaron una de las frases más emblemáticas de la mejor película de 2005: Batman Begins.

Al finalizar, comprobé que al menos mi gran amigo Carlos Medellín sí se había percatado de mi ocurrencia. Todos tenemos nuestras frases favoritas en la historia del cine: “Que la fuerza te acompañe”, “Hasta la vista, baby”, “Play it again, Sam”, “Houston, we have a problem”… pero por desgracia, no todos tienen la oportunidad de utilizarlas, con perfecta justificación, en su examen profesional de licenciatura. El destino me llevó a hacer mi tesis sobre la identidad, y no es mi culpa que una de mis frases favoritas en la historia del cine se ajuste perfectamente a una teoría psicológica sobre dicho concepto. Además, si ya había escrito la frase en la tesis, ¿por qué no decirla frente a mis padres, amigos y compañeros? De cualquier forma, nadie podía darse por sorprendido ante mi atrevimiento. Todo aquel que se presuma mi amigo sabe perfectamente que mi mayor fantasía (no sexual… creo) en la vida es algún día conducir el batimóvil a toda velocidad por el periférico vestido de Batman, mi personaje favorito de la cultura popular estadounidense.

Me hacía falta Batman Begins. Me explico: también soy gran fanático de Star Wars, pero sucede que las películas originales no son de mi época. Cuando la última película de la trilogía original se estrenó (El regreso del Jedi, en 1983), yo no era todavía ni siquiera un esperma jarioso. Simple y sencillamente yo no pertenezco a la generación Star Wars. Por supuesto, llegué a verlas muchos años después, primero a través de la televisión por cable, después en VHS y posteriormente en DVD, e inclusive en cines en su reestreno de 1997, pero lo cierto es que llegaba tarde a la fiesta.

Con el anuncio de una nueva trilogía, parecía que por fin tendría mis películas; además, estas me llegaban en una edad perfecta: viviría la primera (La Amenaza Fantasma, 1999) en plena pubertad, para disfrutar de la última (La Venganza de los Sith, 2005) casi en mi último año de carrera universitaria. En esos años es cuando, por lo general, nos hacemos de nuestras mayores aficiones (y vicios): el deporte, el alcohol, los libros, los amigos, las mujeres… el cine.

La realidad destruyó esa ilusión. Nadie en su sano juicio se podría asumir como admirador de la nueva trilogía, que podemos tachar, cuando menos, de mediocre. ¿Alguien presumirá con orgullo, en quince o veinte años, que se formó durante horas en la fila del cine para ver una película que se llamó “El ataque de los clones ”(2002)? Aún así, cuando salí del cine después de ver La Venganza de los Sith, sentí que el ciclo estaba completo. Ninguna otra película o saga me despertaría tal entusiasmo y excitación, o al menos eso creía.

Pero Batman Begins se estrenó unas cuantas semanas después. En verdad estaba emocionado por verla. Sin embargo, después de haber contemplado la última trilogía de George Lucas, había aprendido a no esperar mucho de una película, a no crearme falsas esperanzas. Pero Batman Begins no sólo cumplió con mis expectativas, con las de los críticos, y con las de millones de fans del encapotado en todo el mundo, sino que me ha hecho renacer en mí esa emoción de esperar un filme durante meses o inclusive años. The Dark Knight, la próxima secuela sobre el detective enmascarado, se estrena el próximo año. Y es aquí cuando la espera se convierte en una deliciosa agonía, que sólo se aliviará hasta que esté sentado en la butaca contemplando al caballero nocturno pateando traseros, para salir minutos después a reiniciar la espera de una nueva entrega.

Con Batman me ha pasado todo lo contrario que con Star Wars. La saga que se reignauró con Batman Begins promete mucho, ya que cuenta con algo esencial que la nueva trilogía de Star Wars carece: un buen director. Christopher Nolan parece haber comprendido la naturaleza psicológica del personaje mucho mejor inclusive que el propio Tim Burton, dando como resultado una película donde Batman es el verdadero protagonista, y no los villanos, que siempre lo opacaron en las anteriores entregas.

Yo soy fanático de Batman desde que me acuerdo: de mi piyama con capita incluida, a los recuerdos de la serie kitch (humor camp dicen los gringos) de los sesentas, a la “Caída del Murciélago” y la “Broma Mortal” en los comics, pasando, por supuesto, por el Batman de Burton. Soy hijo de la Batimanía (con todo y sus Pepsilindros), y lo digo con gusto. Después de Batman y Batman Regresa (1989, 1992), vinieron los bodrios de Batman Forever (1995) y Batman y Robin (1997), pero en realidad, todos los fans de Batman agradecemos ahora la existencia de los churros de Joel Schumacher, ya que sin él la serie no hubiera tenido su espectacular renacimiento con Batman Begins.

Ahora bien, la pregunta es: ¿cómo me las resolveré para poner en mi próxima investigación académica una frase de mi película favorita?



Emeequis: una nueva etapa
Diciembre 24, 2007, 8:43 pm
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Emeequis: nueva etapa

 

En el más reciente número de la revista emeequis, aparece una vez más un artículo de mi autoría:Los diez mejores gadgets para esta navidad”. Ojala puedan echarle un ojo. Y a partir de enero podrán encontrarme cada semana en las páginas de esa publicación, puesto que fui invitado a incorporarme de tiempo completo, y acepté con mucho gusto. Es para mi un honor y un privilegio trabajar ahí, y más cuando se me da una libertad absoluta para hablar de cualquier tema, desde cualquier perspectiva, y con plena confianza en mi albedrío. Así que compren la revista y disfruten de la que sin duda es una de las publicaciones más importantes -y de mayor calidad- que existen en nuestro país. Y por supuesto, ¡Felices Fiestas!

 



Bendito seas, iPhone
Octubre 29, 2007, 1:21 am
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Les quiero compartir un pequeño gran éxito personal: en la revista emeequis de esta semana se publicó un texto de mi autoría sobre el iPhone.

Espero compren la revista y lean mi artículo.

Así que bendito seas, iPhone.

 



La mona
Octubre 29, 2007, 12:40 am
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La mona

Hoy tomé el pesero, para regresar a mi casa, afuera de la estación del metro General Anaya. Justo en el momento en que subí, dieron las once de la noche, por lo que el conductor no vaciló en cobrarme la tarifa especial (e ilegal) de cinco pesos.

No encontré lugar, por lo que rápidamente me recorrí al fondo del camión para quedar parado frente a la puerta de salida. En el último asiento, el que se encuentra pegado al medallón del vehículo (si es que un pesero puede alcanzar esa categoría), había tres señoras, pero en el extremo izquierdo, al lado mío, había un chico de no más de dieciocho años de edad. Tenía un rostro suave e inocente, un poco infantil, pero sobre todo noble y apacible. En su mano izquierda cargaba un tubito de plástico fluorescente, de los que reparten en los antros. Tenía la mano derecha bien cerrada, y de vez en vez se la acercaba a la nariz y a la boca para dar grandes aspiraciones.

El pesero siguió sin salir del paradero, por lo que, ante la falta de ventilación, el aire se comenzaba a impregnar del olor tan característico del pegamento industrial. Las señoras se incomodaron. Advirtiendo esto, otro adolescente se acercó, desde afuera del pesero, al joven inhalador, y le pidió, se podría decir que amablemente, saliera del vehículo:

- ¡Ándale cabrón, salte, vete para adelante…!

- (murmullos)

- ¡Te estás moneando!

- … no…

- ¿Sé está moneando? (mirando a las cuatro señoras)… ¡ya ves! Todas dicen que sí…

- No… no me estoy moneando…

- Cabrón, tú te andas moneando como sí nada y van a denunciar a ese guey (señalando al chofer) y a ti te vale madres…

-

El de afuera se harto e intento abrirle le mano al chavo para quitarle “la mona”. Logró arrebatarle el plástico humedecido en pegamento con el que se estaba drogando. Pero por alguna razón, quizá por lástima, quizá para evitar mayores problemas, o sólo quizá para humillar y evidenciarlo más, se lo aventó a sus pies. Rápidamente el otro lo volvió a agarrar y lo apretó firmemente en su mano, para nunca más dejarlo.

El camión avanzó, y el chico siguió en su asiento inhalando una y otra vez. A la mitad de mi viaje sacó de un bolsillo de su sudadera una regordeta lata amarilla de pegamento, que utilizó para mojar de nuevo su pedacito de plástico. Las señoras, muy incomodas, tuvieron que ponerse a pensar en otras cosas.

Ya casi para llegar a mi casa, el joven decidió que era buena idea pasarse al frente de la unidad. Salió por la puerta trasera, corriendo más ágilmente de lo que yo pensé podría, y subió. Ahí lo esperaban el otro chavo y el chofer. El chofer lo recibió con una regañiza:

- A ver guey, te vas a estar en paz, ya no te metas nada, te vas a sentar ahí sin hacer mamadas…

Y le propinó un buen “sape”. Y luego otro. El chavo reaccionaba lento, lerdo, cual perezoso. Cabizbajo, se mantuvo el resto del viaje sentado frente al chofer mientras éste y su otro “ayudante” lo sapeaban y se mofaban de él.

Me le quedé viendo largo rato. Sus ojos eran pequeños y muy negros y muy profundos.

Yo llegué a mi casa y me calenté un vaso con Chocomilk. Comí pan de muerto. Luego me fui a mi cama, y dormí bajo una densa capa de sábanas y cobijas.

Me pregunto como habrá dormido él.



SMS
Octubre 14, 2007, 4:05 pm
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SMS

Ayer me llegó este mensaje a mi celular:

“Hola Diego!, oye, solo quiero dcirt q la vdd me gustas mucho, me llamo pepe, y ps solo t pued dcir k yo t cnozco muy bien, aunq tu a mi no :( eres gay?”

Vale, primero decir que me siento genuinamente halagado. De verdad. Es bonito recibir este tipo de mensajes vengan de quien vengan. Lo cierto es que disto mucho de tener éxito con las mujeres, así que cualquier muestra de cariño, estimación o gusto hacia mí, se agradece.

Dado que no tengo crédito telefónico, no he podido responderle a la persona que me envió tan sincero mensaje, pero espero sirva de algo contestarle a través de este medio. No, no soy gay; para ser más explicativos y menos tajantes, se puede decir que hasta ahora nunca he estado involucrado en una relación homosexual, ni he tenido un encuentro sexual de ese tipo.

Estoy abierto a toda la gama de posibilidades y disfrutes de la vida sexual (legado indiscutible de doña Oriana López), pero lo cierto es que hasta el día de hoy jamás me he topado con una persona de mi sexo que me despierte un genuino deseo por entablar una relación sexual-amorosa con él. Pero no soy futurólogo, y si más adelante se da una situación así, creo que bien podría experimentar algo diferente.

Honestamente no me imagino compartiendo mi vida en estos momentos con otro hombre, así que seguiré buscando, pese a las frustraciones, a una mujer que me quiera tal como soy. Puede que se me vaya la vida en ello. Pero por lo menos me queda el consuelo de que todavía hay gente a la que le parezco atractivo.

¿O será que tengo bonita letra?



Cuando los animales buenos se vuelven malos 1
Septiembre 29, 2007, 10:47 am
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Cuando los animales buenos se vuelven malos 1

Ayer me atacó un chimpancé.

Sucedió en los Estudios Churubusco.

En realidad, sólo saltó y me golpeo en el abdomen.

Detrás de mí, mi amigo Ricardo salió corriendo despavorido al ver al pequeño macaco.

No se reportaron víctimas fatales .



Cómo se toman decisiones en Venezuela
Septiembre 21, 2007, 12:55 pm
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Cómo se toman decisiones en Venezuela

Cuando leí esta noticia, me pareció una broma. Pensé que sería una nota más para desprestigiar y atacar al gobierno de Hugo Chávez (que no me simpatiza, pero que siempre es tratado de  manera muy especial por la mayoría de los medios, por lo que hay que tener cuidado con lo que se lee sobre él). Pero no, es absolutamente cierto.

Resulta que por sugerencia del ministro de Ciencia y Tecnología, Héctor Navarro, Chávez decidió que se va a retrasar el reloj en toda Venezuela media hora. ¿La razón? Para que los niños ingresen a la escuela una vez que haya luz del sol. Bueno, en palabras de Navarro, para “optimizar los efectos de la luz del sol en el metabolismo del ser humano”.

Más allá del motivo (Zedillo lo hizo para sincronizar la Bolsa Mexicana de Valores con Wall Street), este cambio de horario se realizará con celeridad desconcertante. La propuesta, que al parecer se oficializó el domingo pasado, se piensa poner en práctica a partir del próximo lunes; es decir, en una semana Venezuela pasará a crear un nuevo huso horario media hora por detrás del que tenía.

Para muestra de lo precipitada que resulta esta medida, no hace falta más que ver el propio show televisivo del Presidente Bolivariano, donde muestra el peculiar cuidado con el que se toman las decisiones en su país al preguntarle al ministro de educación, que resulta ser su hermano mayor, los detalles de la medida:

Efectivamente, tanto Chávez como su hermano se equivocan. El ministro de Ciencia y Tecnología dejó bien en claro que los relojes se atrasarán. Como sea, esta es una prueba más (una chusca, por decir lo menos) de lo peligroso que puede ser que el poder se concentre prácticamente en una sola persona, tomando decisiones sin pensar y poniéndolas en práctica al “ahí se va”.